La guerra en Siria (parte I)

I.- IMPORTANCIA DE LA REGIÓN:

   Desde principios del siglo XX la importancia de la región conocida como Oriente Próximo ha marcado la agenda geopolítica de todos los países, debido en principal medida a los recursos naturales existentes en su subsuelo. Básicamente: la maldición y la bendición de la región se debe a que posee las reservas más importantes de petróleo.

   Brevemente: el petróleo es el combustible -valga la redundancia- del sistema económico actual y el control de sus fuentes y de las rutas de transporte son los dos indicadores principales de hegemonía económica. Si bien la estimación de las reservas de petróleo es completamente conjetural, los análisis indican que aproximadamente desde 1980 la tasa de explotación de sus reservas excede la tasa de descubrimiento de las mismas, lo que implica necesariamente que es un recurso cada vez más escaso que tiende a su desaparición a medio plazo. En esta línea los estudios elaborados por los analistas (Teoría de Hubbert, estudios de la ASPO y de la AIE, etc.) apuntan a que el pico de producción de petróleo a partir del cual se produjo su declive se produjo en el año 2006, si bien la recesión económica global desencadenada en 2008 ha podido retrasar el impacto brutal de estas estimaciones. 

   Las previsiones más catastrofistas a este respecto apuntan a que durante la década actual se agotarán las reservas domésticas de Estados Unidos, Canadá, Rusia, China y la producción del mar del Norte, estimándose que los campos petrolíferos con una vida más larga -hasta cincuenta años o más- son los existentes en Irán, Iraq, Arabia Saudí, Emiratos Árabes Unidos y Kuwait, todos países ubicados en esta región.

Para concluir con este análisis, se calcula que las reservas globales de petróleo -salvo que se encontrasen nuevos yacimientos de magnitud- duraría unos 53 años al ritmo de consumo mantenido en 2013, ascendiendo las reservas conocidas a la fecha a 1,69 billones de barriles en 2013 (siendo que cada tonelada de petróleo equivale a 6,8 – 7,2 barriles, dependiendo de su densidad).

   Además de la ubicación de los campos petrolíferos, es importante destacar el papel fundamental que juegan las redes de transporte del mismo desde su extracción hasta los lugares de destino. En este sentido hay que tener en cuenta los lugares estratégicos de su transporte por mar (Estrecho de Ormuz y Canal de Suez), así como los oleoductos y gasoductos que atraviesan esta región y ponen las fronteras de poderosos intereses económicos (Turquía, Asia Central, mar Mediterráneo).

   Por último, conviene tener en cuenta que los países árabes de la región, los países limítrofes de Asia Central y las fronteras de Irán son un enclave de conjunción de intereses geoestratégicos de proporciones sin comparación (Europa, Rusia, China-India).

   En conclusión, la importancia de Siria no está tanto en sus yacimientos como en la posición estratégica que ocupa en la región: frontera norte con Turquía, por donde pasan importantes rutas de transporte de petróleo; frontera occidental con el mar Mediterráneo, vaso comunicante por mar con el continente europeo; y la frontera oriental con Iraq. Además de lo anterior, este país juega un importante papel por sus relaciones con Egipto (Canal de Suez) y por su conflicto político con Arabia Sadí (proxy de Occidente en los países del Golfo Pérsico). Todo ello aderezado con el componente político del partido regente en Siria, ubicado en el socialismo árabe de fuerte contenido antiimperialista y no-alineado (pero aliado tradicional de Rusia).

II.- ANTECEDENTES HISTÓRICOS DEL CONFLICTO.

   La acusada inestabilidad política y religiosa en Oriente Próximo en general y en Siria en particular podemos encontrarla en los Acuerdos de Sykes-Picot, que definieron sus fronteras al antojo de los países europeos -y de sus intereses-, sin tener en cuenta las particularidades religiosas y étnicas que habitaban la región. 

Estos acuerdos de carácter secreto fueron firmados en 1916 por Mark Sykes -en representación de Gran Bretaña- y por François Georges-Picot -en representación de Francia- con el objeto último de dividir en zonas de influencia Oriente Próximo para el caso de salir victoriosos de la Primera Guerra Mundial, consiguiendo la derrota del Imperio turco Otomano, que se extendía sobre la región. El papel del Imperio Otomano entonces y del Estado turco en la actualidad es clave en el conflicto sirio al haber funcionado como submarino de Gran Bretaña desde el siglo XIX y de Estados Unidos -y de Occidente en general- en la actualidad, siendo el enclave donde se disputaba el partido al Imperio Ruso primero y a la Unión Soviética después (los Balcanes y Oriente Próximo, exterritorios del Imperio turco Otomano). Cabe añadir a este respecto que esos acuerdos inicialmente secretos fueron desvelados por los bolcheviques rusos cuando tomaron el poder.

El acuerdo secreto entre Gran Bretaña y Francia consistía en partir la región en dos zonas de influencia: para Francia, la Siria actual y su zona costera -Líbano- y ámbito de actuación hacia el este (hasta Mosul); para Gran Bretaña, Basora y Bagdad e influencia hacia el este, hasta Persia (Irán). El otro enclave de la región era Palestina, que fue otorgada bajo mandato de la Sociedad de Naciones a Gran Bretaña, alentando posteriormente la formación de un Estado judío en el país mediante la Declaración de Balfour (2 de noviembre de 1917).

   Tras la Conferencia de Paz de París celebrada en 1919, Gran Bretaña obtuvo el mandato en Palestina y Mosul, al que agregó Basora y Bagdad -lo que hoy es Irak-. También consiguió la zona conocida como Alta Galilea con objeto de poder transportar petróleo mediante el oleoducto que va de Mosul a Haifa. También en este momento se acordó separar Transjordania de Palestina para compensar a la familia Hussein expulsada de Siria. Ya en estos momentos subyacía la existencia de un miedo al poder de un Califato panislamista, razón por la que Gran Bretaña apoyó a Husayn ibn Ali en la Meca, dejando neutralizado a Abdul Aziz ibn Saud en Arabia, equilibrando mediante contrapesos la influencia del panislamismo.

   Por su parte Francia recibió efectivamente la actual Siria hasta la fecha de su independencia, reconocida por las Naciones Unidas, evacuando totalmente el país en 1946.

En este mapa se pueden ver las fronteras resultado de los Acuerdos firmados.  

   En esta época se conforman las fronteras que se han mantenido más o menos hasta la actualidad, de forma que se delinearon en los despachos Occidentales a medida de sus intereses económicos en la región, sin tener en cuenta la composición étnica y religiosa de los Estados creados, lo cual ha sido causa de constantes conflictos hasta la fecha. 

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